Antes de que los imperios se alzaran y los héroes forjaran sus leyendas, Runaterra era solo una chispa en el vasto tapiz del cosmos; en el principio, fuerzas primordiales dieron forma a la existencia: dioses antiguos, entidades cósmicas y horrores insondables tejieron la realidad en un conflicto eterno entre la creación y la destrucción.
Desde el nacimiento del Multiverso hasta la llegada de los primeros mortales, esta crónica explora los eventos que definieron el lore de League of Legends: el surgimiento de los Aspectos en el Monte Targón, la guerra celestial contra el Vacío, el despertar de los dragones y la primera gran fragmentación de la magia. Cada era trajo consigo nuevos dioses, reinos y amenazas que esculpieron el destino de Runaterra, un mundo donde la historia nunca deja de escribirse.
Acompáñanos en este viaje a través del tiempo, donde desentrañaremos los misterios más antiguos del universo y revelaremos cómo el equilibrio de la existencia pende de un hilo entre las estrellas y las sombras.
La Era antes de Runaterra
La creación del Multiverso
En el principio, antes de que existieran las estrellas, los mundos o incluso la noción del tiempo, existía una única voluntad primigenia: Nagakabouros, la Gran Deidad del Movimiento; a diferencia de otras entidades, Nagakabouros no fue creada, ni surgió de un evento cósmico; simplemente siempre ha sido y siempre será, representando el flujo constante de la existencia, su esencia es la perpetua transformación, el cambio incesante y la lucha contra la inercia.
De su inconmensurable poder nacieron innumerables realidades, cada una con sus propias reglas y naturalezas; a este entramado de dimensiones interconectadas lo conocemos como el Multiverso, un océano infinito de posibilidades donde la existencia misma fluye y se reconfigura constantemente. En cada universo, la voluntad de Nagakabouros se manifiesta de forma diferente, pero su doctrina sigue siendo la misma: seguir adelante, evolucionar y resistir la entropía del vacío absoluto.
El Big Bang de Runaterra
Dentro del Multiverso, uno de los innumerables planos de existencia sufrió una singularidad cósmica sin precedentes, un evento masivo—comparable con el Big Bang—generó un estallido de energía pura que dio origen a un nuevo universo, el que conocemos como Universo Prime; este sería el mundo central del lore de League of Legends, el punto de convergencia de eventos que definirían la historia de Runaterra.
Sin embargo, no toda la energía liberada en este cataclismo se transformó en materia o luz, en los confines del Universo Prime, una anomalía emergió: el Vacío. Mientras el resto del universo se expandía y daba paso a la vida, el Vacío es una antítesis absoluta de la creación, su naturaleza era la ausencia total de existencia, un abismo sin forma ni color, donde ni la luz ni el tiempo podían prosperar.
Este fenómeno no solo coexistió con la creación, sino que empezó a ejercer su influencia, como una fuerza parasitaria, buscó infiltrarse en los cimientos del universo, alterando sus reglas y generando un conflicto eterno entre la realidad y la nada.
Las Entidades Celestiales
Para contrarrestar las crecientes anomalías del Vacío y guiar la evolución del universo, surgieron las Entidades Celestiales, seres de energía pura con el poder de modelar la realidad misma; algunas teorías sugieren que estas entidades fueron engendradas por la explosión cósmica que creó el Universo Prime, mientras que otras, sostienen que fueron forjadas por Nagakabouros como guardianes del flujo natural de la existencia.
Entre estos seres destaca Aurelion Sol, el Forjador de Estrellas, cuyo fuego divino iluminó las primeras constelaciones y llenó el vacío del cosmos con astros ardientes; su papel fue fundamental en la estructuración del universo, pues las estrellas que creó se convirtieron en el faro de civilizaciones futuras y marcaron el equilibrio entre el orden y el caos.
Junto a Aurelion Sol, surgieron los Aspectos, entidades de poder incalculable que asumieron la responsabilidad de preservar la armonía universal; desde su fortaleza, El Imperio Estelar de Targón, estos seres observarían y guiarían la evolución de los mundos.
El Despertar de los Vigilantes
Por eones, las Entidades Celestiales expandieron la luz y la vida en el Universo Prime, pero en las profundidades del Vacío, algo despertó.
Las anomalías del Vacío no eran simplemente energía negativa, en su núcleo más oscuro, conciencia y voluntad comenzaron a tomar forma; así nacieron los Vigilantes, entidades incomprensibles que observaron el universo con un solo propósito: aniquilarlo.
Para los Vigilantes, la existencia misma era un error; la luz, la materia, la magia y el tiempo no eran más que distorsiones en la perfecta inmovilidad del Vacío, así que, con paciencia infinita, esperaron, estudiaron y buscaron la manera de infiltrarse en la realidad.
Su primera incursión en el universo ocurrió a través de fisuras dimensionales, estas brechas, inicialmente pequeñas e inestables, permitieron que fragmentos del Vacío se filtraran a la realidad.
La amenaza era clara: si los Vigilantes lograban expandir el Vacío lo suficiente, toda la existencia colapsaría en la nada absoluta.
Los Aspectos crean Runaterra
Ante el creciente peligro del Vacío, los Aspectos comprendieron que necesitaban un punto de resistencia, un baluarte que pudiera sostenerse en medio de la guerra entre el ser y la nada; así nació Runaterra, un mundo diseñado con un propósito único: servir de campo de batalla y experimento para la evolución de la vida y la magia.
A diferencia de otros mundos, Runaterra fue creada con una combinación única de fuerzas cósmicas, no solo estaba influenciada por los Celestiales, sino que también estaba íntimamente conectada al poder de las Runas Geogénicas, fragmentos de meteoritos llenos de magia celestial.
Los Aspectos establecieron su fortaleza en el Monte Targón, el punto de conexión más cercano entre Runaterra y el Reino Celestial; desde allí, vigilarían el desarrollo del mundo y prepararían a sus habitantes para la inevitable guerra contra el Vacío.
A su vez, el Vacío vio en Runaterra un objetivo estratégico, si lograba corromper este mundo, obtendría una puerta de acceso al resto del universo; así comenzó una carrera silenciosa entre la creación y la destrucción, donde Runaterra sería el eje de un conflicto milenario.
Runaterra, Etapa de Incubación
La Batalla de los Dioses
No todas las entidades celestiales desean la armonía, los Demonios Cósmicos emergerían de las entrañas del universo para alimentarse de las emociones más intensas que emanaban del Reino Celestial; por supuesto, la mayor concentración de ellas, se hallaba en Runaterra.
El equilibrio celestial no tarda en ser alteradoy la Batalla de los Dioses marca el primer enfrentamiento titánico entre los Aspectos y los Demonios Cósmicos; esta guerra cataclísmica sacude los cimientos del cosmos, con constelaciones enteras formándose y destruyéndose bajo el peso de los golpes divinos.
Entre los relatos heroicos, destaca la victoria parcial de los Aspectos, quienes logran capturar a todo los demonios menos a uno entre realidades paralelas, sellándolas con una llave que el Aspecto de la Guerra le otroga en protección al Aspecto del Crepúsculo; el costo de la victoria fue altísimo: el mundo queda marcado por cicatrices mágicas y energías caóticas que persistirían por eones.
El Reino Espiritual, el plano entre mundos
Paralelamente al mundo material, surge el Reino Espiritual, una dimensión que refleja y conecta con Runaterra, este reino es habitado por espíritus y entidades que influyen en la magia, la naturaleza y la vida en el mundo físico, estableciendo un equilibrio místico esencial.
Este reino se convierte en el refugio de las almas después de la muerte, así como el hogar de los espíritus guardianes y demonios que afectan la vida de los mortales. La interacción entre este plano y el mundo físico se convierte en un factor clave en la historia de Runaterra.
Los Primeros Dioses de Runaterra
Con la apertura del Reino Espiritual, los espíritus comienzan a manifestarse físicamente, adoptando formas que los mortales pueden entender.
Estos dioses espirituales interactúan con las primeras civilizaciones, inspirando cultos y moldeando sociedades; algunos espíritus adoptan roles protectores, mientras que otros actúan como adversarios, desafiando a los mortales a mejorar o perecer. La dualidad entre divinidad y demoníaco comienza a gestarse con estas primeras manifestaciones.
La Era de los Dragones
Aurelion Sol engendra vida
Como parte de su tarea cósmica, Aurelion Sol crea estrellas, constelaciones y galaxias enteras, sin embargo, una de sus mayores creaciones fueron los dragones celestiales, criaturas forjadas a partir del fuego estelar y el tejido mismo del cosmos; estos dragones eran portadores de luz y conocimiento, encargados por Aurelion Sol para custodiar las estrellas y mantener el equilibrio universal. Su existencia marcó un hito en la historia cósmica: los dragones no eran solo animales, sino semidioses vivientes cuya presencia aseguraba la continuidad del orden celestial.
Surgen los Dragones Espirituales
Mientras los dragones celestiales patrullaban los confines del cosmos, algunos de ellos encontraban fascinante la composición de Runaterra; por ello, vagaban de vez en cuando cerca del planeta, e incluso, algunos decidieron asentarse en las laderas del Monte Targón.
Los espíritus del Reino Espiritual, que habían comenzado a manifestarse con formas etéreas y poco definidas, encontraron en los dragones una forma ideal para cruzar al plano material; así, aparecieron los primeros Dragones Espirituales.
Los primeros maestros de la magia
A medida que los espíritus cruzaban del Reino Espiritual al plano físico, su naturaleza etérea se vio afectada por las condiciones del mundo material; la interacción con el entorno les otorgó identidades corpóreas, permitiéndoles adaptarse y evolucionar en formas diversas. Algunos espíritus se fusionaron con la naturaleza misma, absorbiendo la esencia de los elementos primordiales de Runaterra; con el tiempo, estos seres comenzaron a desarrollar descendencia y, generación tras generación, su vínculo con la magia elemental se hizo cada vez más profundo.
De esta unión entre espíritus y el mundo físico surgieron criaturas con una afinidad innata por la magia elemental, dando origen a diversas especies mágicas, entre ellas destacaron los dragones elementales, manifestaciones vivientes del fuego, el agua, la tierra y el aire; estas majestuosas bestias fueron las primeras en dominar la magia elemental en su estado más puro, moldeando montañas, mares y tormentas con su mera presencia.
Pero los dragones elementales no fueron los únicos en despertar el poder de la magia, otras criaturas nacieron de este mismo proceso evolutivo, como los Brackerns, ancestrales seres cristalinos capaces de almacenar y canalizar energía mágica; o los Poros, pequeños espíritus que adoptaron formas adorables pero con una chispa mágica en su esencia; y otras entidades que con el tiempo, se convertirían en guardianes y canalizadores de las fuerzas místicas de Runaterra.
Runaterra y los Humanos
Las civilizaciones submarinas
Mucho antes de que los humanos se convirtieran en los dominadores de Runaterra, las profundidades del océano fueron el hogar de civilizaciones antiguas; entre ellas, hubo una que se destacó por sus avances y misterios; aquí les llamaremos “los Atlau”, un pueblo anfibio que prosperó en los arrecifes y fosas marinas. Se dice que los Atlau dominaban las corrientes y la magia de las mareas, construyendo templos sumergidos en honor a los dioses del océano.
Fizz, el pequeño yordle anfibio que hoy nada entre los restos de esa era perdida, fue testigo del esplendor de su civilización… y de su caída, cuando las aguas se tornaron turbulentas y los Gigalodones, bestias colosales de las profundidades, comenzaron a cazar indiscriminadamente, la civilización Atlau fue llevada al borde de la extinción; en un intento desesperado por sobrevivir, algunos de sus miembros buscaron refugio en los arrecifes más lejanos, mientras que otros desaparecieron en las grietas del abismo.
La fundación de Bandle
Mientras las civilizaciones submarinas luchaban por su supervivencia, en otro rincón de Runaterra un grupo de yordles, originarios del Reino Espiritual, llegaron cruzando el velo entre dimensiones; sin embargo, al manifestarse en el plano material, su aspecto cambió y tomaron la apariencia de pequeños mamíferos, lo que los convirtió en presas fáciles para los depredadores salvajes. Para evitar su extinción, algunos yordles recurrieron a su innata magia caótica y abrieron un portal hacia una realidad paralela.
En este refugio interdimensional fundaron Bandle, una ciudad mágica oculta del resto de Runaterra, donde su especie pudo prosperar sin miedo; con el tiempo, Bandle se convirtió en un nexo entre los distintos reinos, permitiendo a los yordles viajar libremente entre ambos mundos a través de portales ocultos, integrándose en las sociedades humanas y actuando como observadores, narradores y, en muchos casos, traviesos agentes del caos.
El nacimiento de la Humanidad
Tras la extinción de las civilizaciones submarinas, los supervivientes de los océanos enfrentaron una decisión: perecer en las profundidades o adaptarse a la superficie; así comenzó la transición de los primeros seres inteligentes hacia la vida terrestre.
Este éxodo los llevó a asentarse en regiones como Jonia, Kathkan y Camavor, donde evolucionaron y se diversificaron, dando origen a las primeras tribus humanas; en Jonia, estos primeros humanos desarrollaron una conexión con el equilibrio natural, aprendiendo de la flora y la fauna para coexistir con el entorno; en Kathkan, una tierra hostil y desafiante, los humanos se convirtieron en guerreros y cazadores, aprendiendo a dominar las bestias que alguna vez amenazaron su existencia; y en Camavor, el linaje de los conquistadores comenzó a tomar forma junto a los dragones, forjando un imperio que en el futuro cambiaría el destino de Runaterra.
Y así, mis queridas leyendas, terminamos nuestro viaje por la etapa de incubación de Runaterra, un periodo donde los cimientos de este mundo apenas se asentaban y los creadores moldeaban su destino con cada boceto, historia y parche. Como una receta experimental en la taberna de Tahm Kench, cada ingrediente fue puesto a prueba, algunos se quedaron, otros desaparecieron en el olvido, y unos cuantos… bueno, todavía están en el menú aunque nadie sepa por qué.
Si esta travesía por los albores de Runaterra despertó su curiosidad, los invito a seguir explorando junto a nosotros el lore de todos tus campeones y regiones favoritas en nuestro canal Runaterra TV; ahí diseccionamos cada historia, cada rincón oculto y cada conexión entre campeones con el rigor de un investigador de Piltover… o al menos con el entusiasmo de un yordle con acceso ilimitado a los archivos de la Biblioteca de Icathia.
¡Nos vemos en la próxima entrega, y recuerden! En el vasto universo de Runaterra, siempre hay un nuevo misterio esperando ser descubierto. ¡Hasta la próxima!