Descubre las películas que, según la IA, prefieren las personas con menor inclinación hacia la reflexión. Desde tramas simples hasta personajes arquetípicos, el cine ofrece algo para todos los gustos.
¿Se han detenido alguna vez a pensar cómo sus gustos cinematográficos podrían estar relacionados con su capacidad de análisis o incluso con su inteligencia? Pues bien, la inteligencia artificial (IA) ha decidido intervenir en esta discusión y ha arrojado resultados fascinantes.
Hoy hablamos de algo tan crucial como el aire que respiramos: ¿Qué películas prefieren las mentes menos afiladas según la inteligencia artificial? Spoiler alert: no son El Padrino, ni 2001: Odisea del Espacio.
Utilizando algoritmos avanzados, se han detectado patrones curiosos en las elecciones de películas de las personas y hemos descubierto que el séptimo arte, puede ser tan profundo como una piscina inflable… y, al parecer, eso está bien para muchos…

Tramas simples, porque pensar cansa
No todos buscan en el cine una experiencia filosófica o un intrincado rompecabezas narrativo, para muchos, el placer está en una historia que fluya sin tropiezos ni complicaciones; ejemplo de ello es la saga Rápidos y Furiosos (Fast & Furious), la franquicia que prácticamente grita “apaga tu cerebro y disfruta las explosiones”. Autos volando, física inexistente y diálogos que apenas superan el nivel de un meme; esto es lo que los algoritmos de IA etiquetan como “cómodo para las neuronas”.
Y tiene sentido… no todos quieren sudar resolviendo quién es el asesino o entender metáforas profundas, a veces, ver a Vin Diesel saltar de un rascacielos a otro en un auto deportivo es todo lo que necesitamos.

Humor directo = risa garantizada (para algunos)
¿Quién necesita un elaborado guion de comedia cuando tienes bromas físicas y situaciones absurdas? Películas como Jackass: La Película y ¿Qué Pasó Ayer? (The Hangover) son un deleite para quienes aprecian el humor básico y directo.
Aquí no hay subtexto ni ironías finas, solo hombres lanzándose contra paredes, cactus y, aparentemente, contra la dignidad misma. Por otro lado, nada como una resaca monumental y un tigre en el baño para conectar con las masas; la IA lo confirma, reírse de bromas simples y golpes dolorosos es un arte que nunca pasa de moda.

Personajes poco profundos, héroes de cartón y villanos de libro
Si bien, muchos podemos disfrutar de la complejidad ofrecida por personajes como Hannibal Lecter, hay otros que prefieren evitar invertir tiempo en desarrollar personajes, cuando simplemente pueden tener robots gigantes y tiburones voladores. Para ellos, Transformers y Sharknado saben lo que hacen, darte héroes claros, villanos obvios y explosiones cada cinco minutos, ¿qué más se necesita?
Hay algo reconfortante en los personajes que son exactamente lo que parecen, los héroes y villanos de Transformers y el caos exagerado de Sharknado ofrecen una experiencia libre de dilemas morales o complejidades psicológicas. Los buenos brillan, los malos se ven malvados y todos pelean en CGI impecable; un simple recordatorio de que la complejidad está sobrevalorada.

Gratificación instantánea, acción y efectos al instante
Películas como 300 y Godzilla vs. Kong no tienen tiempo para sutilezas, aquí hay músculos aceitados, monstruos gigantes y un espectáculo que te grita al rostro ¡Mírame! Son una prueba de que el espectáculo visual puede ser un plato principal; estas películas combinan acción desenfrenada y efectos visuales impactantes, capturando la atención desde el primer segundo.
300 es básicamente un cómic en movimiento, con coreografías tan estilizadas que parecen un tutorial de gimnasio extremo, por otro lado, Godzilla vs. Kong ofrece justo lo que promete, dos bichos enormes dándose de golpes mientras los humanos miran desde abajo como extras innecesarios.
La IA lo entiende, a veces solo queremos espectáculo sin complicaciones.

Todos somos diferentes, y eso está bien
Antes de que los cinéfilos más “snobs” se sientan tentados a juzgar, recordemos que la IA no vino a señalar con el dedo, sino a observar una curiosidad científica; estos datos no solo reflejan niveles intelectuales, sino también la diversidad de las preferencias humanas, porque sí, incluso el más sesudo amante de Tarkovsky puede disfrutar de Sharknado después de un día pesado.
Así que, querido lector, ya sea que prefieras un thriller psicológico o un tiburón en un tornado, recuerda que tu elección es válida y, personalmente, no creo que eso nos haga menos inteligentes; después de todo, el cine está aquí para emocionarnos, hacernos reír y, sobre todo, para entretenernos.
El cine es un buffet libre donde todos pueden servirse lo que quieran. ¡A disfrutar la función!